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La prótesis de rodilla es una intervención quirúrgica que rehace las superficies articulares de una rodilla afectada de artrosis.
Esta intervención utiliza piezas de recambio denominadas prótesis. Existen prótesis totales de rodilla o prótesis parciales (uní compartiméntales). La elección del tipo de prótesis será en función de varios factores en particular si el desgaste cautiva toda la articulación o solamente una parte.
Habitualmente, ésta intervención se recomienda a los pacientes que sufren de artrosis en los cuales los tratamientos médicos clásicos ya no tienen efecto sobre el dolor y la función de su rodilla. La edad no es un obstáculo para la operación. Por lo general, los pacientes tienen entre 60 y 80 años pero los pacientes más jóvenes o más viejos pueden operarse siempre y cuando los dolores sean de gran importancia y que la mejoría esperada sobrepase con creces los riesgos inherentes a la operación.
Por lo general, la prótesis total de rodilla reemplaza las superficies articulares del fémur, tibia y lo más frecuente, la rótula.
La cirugía no es un procedimiento agradable, pero cuando la prótesis de la rodilla se coloca cuidadosamente permite restablecer una función satisfactoria de la rodilla y aliviar los dolores sin complicaciones, en la gran mayoría de los casos. La prótesis es una excelente intervención para mejorar la calidad de vida cuando el tratamiento médico ya no hace efecto.
La decisión de intervenir quirúrgicamente es importante y se hará de acuerdo a su cirujano o médico de cabecera. Aunque la mayoría de los pacientes están satisfechos de su prótesis, hay que se conscientes que se pueden presentar complicaciones por lo que los pacientes deben ser informados de dichas complicaciones antes de tomar una decisión. Si presenta dudas, tome su tiempo ya que esta intervención es, en casos excepcionales, una urgencia.